sábado, 20 de febrero de 2010

Introducción


En este Blog voy a contar poquito a poco sobre mis experiencias personales al viajar por la bellísima Argentina, Provincia por Provincia.



Con mi pareja, el Turko, hicimos un recorrido de más de 10 000 km en coche en 2009 por el centro, norte y litoral de Argentina, incluyendo el sur de Bolivia.


Este año, a principios del 2010, hicimos otros (casi) 10 000 km por el sur con el mismo auto, una VW Quantum. Llegamos hasta Ushuaia por el lado de la Cordillera, luego subimos por la costa.

Punto de partida era Buenos Aires en ambos casos.


Ibamos a comprar una "pan lactal", una antigua VW, tipo casa rodante. Pero en último momento el vendedor se echó atrás y así el día 30 de diciembre de 2008 nos quedamos sin vehículo cuando queríamos partir de viaje el 7 de enero de 2009.



Pero el mismo día 30 encontramos a la Quantum gracias a mi suegro y decidimos prepararla en 8 días como si fuera una casa rodante:

Conseguimos un colchón de goma espuma con un grosor de unos 5cm que se puede enrollar con facilidad. De ancho tiene 55cm y de largo 180cm. Es blando pero al acostarse queda duro y muy cómodo. Para completar sumamos almohadas y una manta con plumas, sábanas y fundas de casa.

Los asientos traseros son rebatibles: sacamos los asientos y apoyacabezas y bajamos ambos respaldos hacía el piso. Este espacio era totalmente suficiente para poner el colchón y dormir.

Compramos telas gruesas color bordeaux en el barrio de Once y mi suegra nos cosió unas cortinas hermosas a medida para las ventanas. Para dormir las fijamos con velcro en todos los cristales traseros, en el baúl y en el espacio entre los asientos de conductor/ copiloto y los asientos traseros. Con la luz encendida dentro del coche nadie nos podía ver, tampoco si nos alumbraban con una linterna desde afuera.









Con el fin de estar más cómodos y para protegernos del frío pusimos dos esterillas aislantes, una al lado de la otra, debajo del colchón. Cuando el auto estaba en marcha enrollabamos el colchón con la manta y almohadas para así crear espacio para los bultos y la heladera.

Durante nuestro viaje de enero a marzo de 2009 nos despertabamos a menudo sudados por el calor del sol que atravesaba las ventanas con toda fuerza y transformaba el auto en un horno. Antes de dormir tratabamos entonces de ubicar el auto de tal manera que la sombra de un árbol o cualquier otra cosa nos pueda proteger del sol mañanero. Pero nos equivocabamos de posición con frecuencia y seguíamos abandonando el coche agobiados y sudados por las mañanas.
Evitabamos abrir las ventanas durante la noche para protegernos de los mosquitos sedientos de sangre.

Aprendimos nuestra lección para el viaje del 2010 y llevamos adicionalmente una brújula para determinar este y oeste. Mi suegra nos dió la suya que nos sirvió mucho: una brújula pequeña que tiene un chupete, ideal para colocarla en el parabrisa. Eso nos permitió saber hacía donde ibamos en cada momento. Gracias a los consejos de mi suegro, un viejo lobo marino, aprendimos a prever el tiempo, ya que en Argentina hay que orientarse por el sudoeste por la rotación del viento de oeste a este.
En caso de ver un cielo negro en el sudoeste estabamos alerta para la tormenta.


Otra innovación nuestra del 2010 eran los mosquiteros que fijamos en el interior de las dos ventanas traseras para poder abrirlas durante la noche sin tener que temer a los mosquitos.

Sin embargo no era necesario protegerse del sol durante el viaje por el sur en el 2010, al contrario, lo buscabamos ya que refrescaba mucho por la noche y las bajas temperaturas se mantenían durante la mañana. El calorcito que nos proporcionaba el sol era imprescindible para poder levantarnos.


El mosquitero habría servido mucho más en el viaje anterior, ya que en el sur de Argentina no había mosquitos y el frío nos obligaba a dormir con las ventanas cerradas de todos modos.

Pusimos dos tomas de 12 vóltios (como los del encendedor de cigarillos) en ambos costados del baúl. Las dos conectadas a las luces de posición.
La gran ventaja era que podíamos tener una heladera enchufada y aunque el coche estaba apagado, ésta seguía manteniendo los comestibles frescos ya que la batería se aguantaba un mínimo de 1 hora con las luces encendidas.


Cuando se acababa la batería del sol de noche lo cargamos en la otra toma mientras que andabamos.



Para cocinar conseguimos un anafe de dos hornallas y una garrafa de gas de 3kg. Por capricho nos llevamos también una parrilla portátil. En un bolso llevábamos ollas, sartenes, una pava y una cafetera italiana, vajilla de plástico, y todos los demás utensilios que son necesarios para cocinar.


Compramos dos reposeras y una mesita de madera plegable. Una canasta llevaba los comestibles secos y conservas, otra canasta era el "botiquín" que contenía todos los productos para la higiene personal.  Como no teníamos la intención de ducharnos todos los días como en casa, llevabamos toallitas húmedas para bebés. En el 2010 estuvimos equipados además con alcohol etílico para las manos y habíamos conseguido una "ducha portátil" que se llena con 10 litros de agua y se calienta al sol en aprox. media hora a través de su tela negra. Es una bolsa que se puede colgar de un árbol y tiene una flor regulable en su base. Da unos 7 minutos de ducha. La utilizamos una única vez, ya que hacía demasiado frío la mayoría del tiempo! Pero en el norte serviría a full!

Pusimos un valijón en el portaequipaje. En el primer viaje guardabamos ropa ahí, en el segundo ya llevamos mucho menos ropa, esta vez acomodada en una mochila. Entonces llenamos el valijón con el anafe, el bolso con las sábanas y toallas, la soga y broches para tender ropa, el bolso de la cocina y una carpita que protege del viento.

Compramos el Atlas de Rutas 2009 que incluye a parte de todas las provincias de Argentina las rutas de Chile, Sur de Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Fue mejor que tener un GPS porque está muy detallado y bastante exacto, permite más visualidad  que un aparato. Con el Atlas de Rutas nos manejamos perfectamente bien. La Guía del Acampante (Noviembre 2008) era la mejor de todas. Aparte de dar una información completa sobre campings en todo el país, recomienda y describe circuitos turísticos para cada provincia. Gracias a ella conocimos a muchos lugares maravillosos. También compramos una guía de Argentina, la "Guia del Buen Viajero". Ésta no es muy completa ni muy buena, sin embargo incluye unos artículos muy interesantes e informativos sobre la historia del país y sus diferentes zonas.  


Llevamos una camara de foto (Nikon D40) y una Notebook para luego bajar las fotos. 

Lo que no podía faltar de ninguna manera eran los dos bidones de agua que procuramos tener llenos siempre, sea para lavarse manos y/o dientes, cocinar, tomar o lavar platos ya que la mayoría de las veces parabamos en plena naturaleza.


















1 comentario:

  1. Andres, "El Pendex" Cortes dijo:

    Wow.... que nivel. Muy inteligentes. Asi cualquiera viaja por la argentina. Ducha, cama, cocina... todo tenian. Grosos!
    Abz

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